domingo, 20 de enero de 2008

ALGO HABÍA QUE HACER



Después de un año duro de trabajo, intentando hacer saber al mundo la situación que se vive en Nepal, a pesar de múltiples intentos con los medios de comunicación de prestigio en este país ( España ), me marché a trabajar en directo con las niñas y con dinero, producto del premio que me concedió Manos Unidas.
Para los próximos dos meses tenía entre manos un intensísimo programa.
En una fría mañana de Octubre, tres niñas una enfermera y yo nos pusimos en marcha. Nos íbamos a Kakarvita, una población del sureste del Nepal, frontera con India. Y para que...?

La estación de autobuses de Katmandú era un hervidero de gentes y ruido, vendedores de chicles, caramelos, bananas, pastillas para el mareo, cocos... daban colorido y vida y típicos bocinazos de los autobuses: la banda sonora . Los nepaleses hacen hablar a los camiones, coches, autobuses, bicicletas haciendo sonar insistentemente las bocinas .
A medida que pasa el día, la temperatura va aumentando y por fin son las tres de la tarde cuando nos ponemos en marcha.
Va a ser un larguísimo viaje, más de 15 horas, para solo hacer 200 Kms. Las carreteras son estrechas y con un firme inseguro. Las paradas a lo largo del recorrido son incontables. No llego a dormir mucho, ya que hace bastante fresquito. El viento se mete por todas las rendijas de la puerta y ventanas desvencijadas.
Me adormilé pensando en Apshara. Se había quedado en el cole, y desde la ventana de la calle me despedí de ella soltándola un beso al aire
Caigo al final de la madrugada, y la primera imagen que tengo es un amanecer sobre un inmensa plantación de té, mientras el autobús lentamente se acerca al destino final.

Después de bajar todo el equipaje y material que allí transportábamos ( mantas, una botella de oxigeno, ropa, etc ) nos vamos a una Transit Home. Aquí me llevo la primera sorpresa : hay mas de 20 niñas que habían sido rescatadas recientemente de la prostitución en India. Hay mucha actividad, a pesar de lo temprano del día.
Ciertamente esa es la característica del país. Según sale el sol, todo el mundo se pone en movimiento, desde los más pequeñajos a los ancianos. El remoloneo en la cama parece estar prohibido. No es de extrañar dada la incomodidad de los catres donde todos el mundo duerme.

Seguía expectante hasta llegar al lugar que me marcaría para siempre.

Muy cerca de allí, a unos seis kilómetros, Maiti Nepal había construido un Hospicio. El primero en Nepal, donde estaban acogidas las niñas infectadas con VIH.
Allí estaban todas.... Todas las que yo conocía. Me recibieron con un gran cariño y me prepararon mi habitación donde habría de pasar los siguientes 2 meses.

Todo estaba en precario: El agua lo sacaban con una bomba manual, la cocina estaba en una habitación, cuando se duchaban lo hacían con un cubo y una jarra...

Me puse manos a la obra, contactamos y contratamos trabajadores de la zona y el milagro empezó a tomar forma : Empezamos a construir una cocina. Compré un gigantesco tanque para poner en el tejado. Compramos un motor de extracción y unos cuantos metros de tubería de PVC. En pocos días tenían grifos y hasta alcachofas para la ducha.

Las noches había que darles color combatiendo el aburrimiento. Les compré una televisión en color y una antena parabólica. Fui el culpable de quitarles horas de sueño, pero cuando yo estaba en la cama, las escuchaba carcajearse mientras veían comedias indias.

1 comentario:

شركة ضي الرحمن dijo...
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